Después de tres días de intensas reuniones, algunos desencuentros y la incertidumbre por una posible ruptura de las negociaciones, la familia Ibáñez, vendedora de los terrenos en los que se instalará Ikea, alcanzó ayer por la mañana un acuerdo con la multinacional sueca. Un consenso por el que, según algunas fuentes, los compradores consiguieron que la familia Ibáñez renunciara finalmente a los intereses que se habían generado desde la firma del acuerdo hasta la compraventa tasada en 53 millones de euros.
Para tomar la decisión fue necesario que el sábado por la tarde las dos partes se reunieran de nuevo en una sesión maratoniana en la que el compromiso quedó casi cerrado y que se rubricó después de que ayer por la mañana se reuniera el consejo de la familia Ibáñez.
Tras conocer de forma oficial la noticia, el alcalde de Arroyo de la Encomienda, José Manuel Méndez, mostró su «satisfacción» e indicó que hoy o el martes celebrarán una Junta de Portavoces extraordinaria para fijar el calendario de comisiones y pleno extraordinario, con los que cerrarían los trámites que tiene pendientes el Ayuntamiento.
Una vez pasado el mal trago, el regidor reconoció que «el jueves por la noche fue un momento duro, porque no habían contado «con este contratiempo», por lo que indicó que tuvo que «mediar entre ambos para que se sentaran y negociaran».
Por su parte, la portavoz del Partido Popular, María Ángeles Cantalapiedra, dijo sentirse alegre, pero no sorprendida. «Es algo que esperaba debido a la buena voluntad de la familia Ibáñez», añadió. Eso sí, insistió en que ahora lo prioritario es que el equipo de gobierno «se ponga las pilas para hacer las infraestructuras». Es más, la edil popular comentó que «si se hubieran hecho ya, como estaba previsto en el PGOU, ahora no se estaría con prisa para cerrar todos los trámites. El mismo viernes le dije al alcalde que, pese al contratiempo, trabajara como si no pasara nada para cerrar las fechas de comisiones y pleno».
Tensar la cuerda
En cuanto al portavoz del PSOE, Ismael Bosch, mostró en primer lugar su «respeto al acuerdo entre dos entidades y privadas». Un consenso que, como miembros de la Corporación municipal, quieren que se explique con total transparencia. Porque Bosch dijo sentirse «preocupado como ciudadano», ya que perciben que Ikea, «cada vez que negocia, tensa tanto la cuerda que se acerca a la ruptura». Por eso, pidió «mas flexibilidad a los suecos y que sean conscientes que todos hacemos esfuerzos para facilitar su llegada, no porque sea Ikea, sino porque van a generar miles de empleos».









